Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona

El domingo 29 de junio en el Liceu de Barcelona se vivió una tarde electrizante con la presentación de la GöteborgsOperans Danskompani de Suecia y su impactante obra Hammer —una experiencia total que fusiona danza, arte visual, música contemporánea y tecnología.

Con una puesta en escena potente y afilada, y de alta calidad, la pieza ofreció una mirada crítica sobre nuestra sociedad actual: el caos tecnológico, la saturación de estímulos y la búsqueda desesperada de sentido en un mundo donde reina el vacío.

Por Carolina de Pedro · Fotos de Dorothee Elfring 

Hammer, del coreógrafo Alexander Ekman, se nutre del arte para impulsarlo hacia nuevos horizontes. Se manifiesta en espacios donde lo novedoso no solo capta la atención, sino que asombra por su frescura, originalidad y un sello inconfundible: diferente, expansivo, con un pulso tecnológico y una mente creativa abierta de par en par.

La obra reflexiona sobre la sociedad actual a través de un lenguaje físico y visual profundamente provocador.

En el primer acto, se presenta una comunidad armoniosa y altruista, inspirada en el espíritu de la era hippy, con una actitud colectiva, festiva y desenfadada. Sin embargo, con la irrupción de la modernidad y la tecnología constante, ese espíritu va transformándose gradualmente en un individualismo frío, auto-centrado y aislado. Profundamente aislado y marcado por el ego.

En el segundo acto, la escena se fragmenta: los bailarines aparecen encerrados en burbujas solitarias en el interior de grandes cámaras fotográficas, dominados por la imagen y las apariencias, reflejo de un mundo donde la conexión real y humana se diluye hacia lo superficial.

La GöteborgsOperans Danskompani es, sin duda, una de las compañías de danza contemporánea más innovadoras y reconocidas de Europa. Con sede en la Ópera de Gotemburgo (Suecia), está compuesta por treinta y ocho bailarines internacionales de más de veinte países, que trabajan estrechamente con coreógrafos de renombre mundial.

Su repertorio se caracteriza por una búsqueda constante de nuevos lenguajes escénicos, la fusión de disciplinas y la voluntad de explorar —y cuestionar— los límites de la danza contemporánea.

Hammer me gustó y me sorprendió. Me impactaron especialmente el vestuario, la presencia escénica de los bailarines —jóvenes, diversos, de distintas complexiones físicas—, así como su soltura y total ausencia de inhibición sobre el escenario.

En contraste con esa libertad expresiva, hubo momentos de gran precisión coreográfica: al inicio y al final de la obra, los intérpretes cruzaban el escenario en pasos sincronizados, todos al unísono, iguales, en una poderosa muestra de disciplina, uniformidad y coordinación. Esa tensión entre libertad y estructura, individualidad y masa, se sintió como un eje clave de la propuesta.

Hubo momentos de interacción directa con el público: los bailarines bajaron del escenario, se desplazaron entre las butacas y conversaron con la gente. Aunque estos recursos suelen entusiasmar —y el público los celebró—, siempre me provocan sensaciones dispares.

Tienen que estar muy bien ejecutados para no generar rechazo o distancia. En este caso, me sorprendió gratamente: interactué bastante con un bailarín que se detuvo a una platea de distancia de la mía. Nos saludamos, nos tiramos besos. Fue divertido.

La música de Mikael Karlsson, el vestuario imaginativo de Henrik Vibskov y la iluminación de Joakim Brink son excelentes: originales, brillantes y llamativos, aportan gran valor a la obra sin robar protagonismo.

La obra utiliza la danza como una lente aguda para iluminar los mecanismos de nuestra sociedad actual: egos inflados, protagonismos forzados, y un vacío interior que clama por sentido. Pero no lo busca. Lo sufre, quizás sin darse cuenta, dejando tras de sí una era decadente, emocional y culturalmente aislada.

Hammer es una creación bella e inquietante, que se despidió del escenario entre ovaciones y el ritmo vibrante de “Sledgehammer” de Peter Gabriel.

Una obra que sorprende, remueve y no se olvida fácilmente.

Texto: @bodyballet.adultos
Fotos: @doro_elfe
Compañia @GöteborgsOperans Danskompani

Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona
Hammer – GöteborgsOperans Danskompani © Dorothee Elfring – photography
Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona
Hammer – GöteborgsOperans Danskompani © Dorothee Elfring – photography
Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona
Hammer – GöteborgsOperans Danskompani © Dorothee Elfring – photography
Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona
Hammer – GöteborgsOperans Danskompani © Dorothee Elfring – photography
Hammer en el Liceu: cuando la danza se convierte en crítica social – Teatre Liceu de Barcelona
Hammer – GöteborgsOperans Danskompani © Dorothee Elfring – photography

Body Ballet ® - Carolina de Pedro
La correcta danza clásica para adultos.
Danza clásica, elongación y estiramientos.
Desde 2003

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